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Marta Harnecker: El Movimiento de los Trabajadores sin Tierra de Brasil


Construyendo fuerza social antineoliberal



1. ORIGEN

El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil (MST) que reúne a aparceros, arrendatarios, medieros, asalariados rurales, ocupantes, y pequeños campesinos es, sin duda, el movimiento social más poderoso de América Latina. Aunque fue fundado hace ya quince años, sólo comienza a ser conocido nacional e internacionalmente a partir de 1995 cuando -luego de su III Congreso- plantea que no habrá reforma agraria en Brasil si no se logra cambiar el modelo económico neoliberal y que sólo se puede avanzar en este terreno si toda la sociedad comienza a ver la lucha por la tierra como una cosa legítima y necesaria. La reforma agraria no debe ser asumida como bandera sólo por los campesinos sin tierra sino que tiene que ser asumida por todos y transformarse en la lucha de todos.

Este singular movimiento nace en un determinado contexto histórico: algunos años después del triunfo sandinista en Nicaragua y de sus efectos iniciales sobre el movimiento revolucionario del continente, y cuando ya ha hecho agua el modelo económico implantado por la dictadura militar brasileña.

Los campesinos desplazados de la tierra por la modernización capitalista del campo orientada fundamentalmente hacia la agroexportación encuentran cada vez menos posibilidades de trabajar en las ciudades. Por otra parte, la emigración a zonas de colonización agrícola tampoco resulta una solución. Las excesivamente precarias condiciones de trabajo, por una parte, y, por otra, la amenaza de ser expulsados de esas tierras, luego de haber realizado el trabajo más duro de limpieza y preparación, por las grandes empresas transnacionales que comienzan a instalarse en esas regiones, terminan con el sueño de cientos de miles de campesinos que habían emigrado a esos lejanos parajes en busca de un pedazo de tierra.

Se hace cada vez más evidente que la única solución es permanecer en el lugar y buscar formas de acción que les permita recuperar la tierra allí donde viven.

Esta disposición de lucha no es ajena al proceso de democratización que entonces vivía el país. La dictadura militar que había destruido las organizaciones campesinas nacidas a mediados de los cincuenta haciendo prácticamente desaparecer la lucha por la tierra durante más de una década se debilitaba día a día y crecían las manifestaciones de descontento popular: primero centradas en la cuestión de los derechos humanos, pero muy pronto fortalecidas por las grandes luchas sindicales de la periferia paulista que dieron origen al surgimiento del Partido de los Trabajadores. El campesino comienza así a perder el miedo.

El terreno venia siendo preparado desde mediados de los setenta por la labor realizada por la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), inspirada en la Teología de la Liberación. Sacerdotes y laicos recorren entonces el campo pregonando la necesidad de que el campesinado se organice para luchar y resuelva sus problemas no en el cielo, sino aquí en la tierra. Por otra parte, gracias a su ecumenismo se logra un trabajo conjunto con los luteranos, lo que impide el fraccionamiento del movimiento en varias organizaciones.

La lucha por la tierra recomienza en el sur a fines de los setenta, donde la represión había sido menos intensa. La CPT vislumbró, sin embargo, con lucidez que sólo un movimiento de alcance nacional podría transformarse en un agente político de envergadura. Luego de algunos años de nuevas experiencias de lucha en varias regiones del país y de esfuerzos de articulación, se produce, en enero de 1984, el primer encuentro nacional con unos cien representantes de 13 estados, entre ellos numerosos dirigentes sindicales rurales. Esta es la fecha que se estima como la fecha de fundación del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra más conocido simplemente como "los Sin Tierra". En dicha reunión se define esencialmente su carácter de movimiento autónomo, tanto de los sindicatos como de la Iglesia. La consigna: "la tierra para el que la trabaja", que había sido levantada por la CPT es asumida como suya por el MST. Sin embargo, desde un inicio este movimiento comprende que la reforma agraria no puede limitarse a la conquista de un pedazo de tierra, sino que para poder realizarla en forma integral se necesita una transformación global de la sociedad, por eso, al mismo tiempo que lucha para que la tierra esté en manos de los que la trabajan, lucha por una sociedad sin explotadores ni explotados.

Al año siguiente -días después de que Tancredo Neves es elegido presidente poniéndose así término a largos años de dictadura militar- el MST realiza su 1 Congreso. En él -a diferencia de varios sectores de la izquierda- define una posición política de no pacto con la Nueva República. Según la percepción de uno de sus dirigentes: en ese entonces el movimiento era débil y si se le hubiesen unido a una fuerza mayor y reformista, la organización habría dejado de existir. Por otra parte, existía el convencimiento de que la lucha por la tierra no podía quedar subordinada a la buena voluntad del nuevo gobierno civil: la reforma agraria sólo avanzaría en la medida en que los campesinos lograsen llevar adelante una contundente lucha de masas: Nace así la consigna: "Ocupación, única solución". Este método de lucha pasa a transformarse en un instrumento estratégico y sigue siéndolo hasta hoy: en muy corto plazo sólo en el oeste de Santa Catarina se ocupan 18 haciendas movilizando gente de 40 municipios.

Catorce años después el MST ha conseguido asentar de 250 a 300 mil familias campesinas en alrededor de 2.000 proyectos de asentamientos y continúa su lucha por la tierra contando hoy con 500 campamentos esparcidos por todo Brasil.

Esta lucha ha despertado, como era de esperar, una feroz resistencia de los grandes hacendados brasileños -una de las capas sociales más reaccionarias del mundo- quienes han usado todos los medios a su alcance para impedir el avance del movimiento, desde persecuciones y atentados a trabajadores y líderes, pasando por expulsiones de la tierra a través de pistoleros y cuerpos policiales estatales; asesinato de familias que se dedican pacíficamente a cultivar la tierra; prisión y tortura; secuestros y esclavitud en las grandes haciendas; intervenciones e incendios en sedes sindicales; acusaciones infundadas de asesinato contra personas que ni siquiera han estado en el lugar de los hechos; hasta el exterminio físico de trabajadores, dirigentes y agentes de la pastoral comprometidos con la lucha por la tierra.

Una vez terminado el periodo dictatorial en que los grandes hacendados contaban con el aparato de estado para cometer sus fechorías, la violencia pasa a ser coordinada por una poderosa organización de latifundistas, la Unión Democrática Rural (UDR), que además de actuar en el ámbito político para impedir que los sin tierra y pequeños campesinos conquisten sus derechos, busca intimidarlos físicamente contratando pistoleros o grupos especializados paramilitares. Y todo esto se hace públicamente y con gran impunidad.

En los últimos 12 años fueron asesinados 1.167 trabajadores rurales y hubo sólo 86 juicios y 7 condenas. Según la Comisión Pastoral de la Tierra en 1998, 46 trabajadores rurales sufrieron tentativas de asesinato, 88 fueron amenazados de muerte, 35 fueron torturados, 164 agredidos físicamente, 466 presos y 207 sufrieron lesiones corporales.

Mientras Fernando Henrique Cardoso amenaza con utilizar a los militares contra el MST, un hecho repudiable acaba de acontecer en el momento en que termino este artículo: la alcaldesa Dorcelina Folador, militante del MST y alcaldesa de Mundo Novo, un pequeño municipio de Mato Grosso do Sul, fue asesinada con seis tiros en su casa y frente a su hija de 8 años.

A pesar de todo, desde su III Congreso en 1995 hasta hoy, el MST -un movimiento popular en el que participan todos los miembros de la familia, con un componente reivindicativo sindical: la conquista de la tierra y un componente político: la lucha por la transformación integral de la sociedad- ha logrado crecer y consolidarse como el principal referente nacional de la lucha contra el neoliberalismo, promoviendo la articulación de todos los sectores excluidos por el sistema: los sin tierra, los sin techo, los sin trabajo. Atacado desde la derecha por su radicalismo es, sin embargo, crecientemente respetado por sectores cada vez más amplios de la sociedad que encuentran en este movimiento la coherencia política y la preocupación por los aspectos ideológicos que con frecuencia falta a los partidos políticos de izquierda.

Aunque le queda todavía un largo camino que recorrer, porque la transformación cultural de su base social -trabajadores rurales educados en el individualismo-no puede conseguirse de un día para otro, pienso que nuestra izquierda puede aprender mucho de él.

2. CONSTRUIR ORGANIZACIÓN

¿Qué ha permitido lograr estos resultados? Convencidos de que sólo una organización fuerte y autónoma seria capaz de llevar adelante los objetivos del MST los iniciadores de este movimiento pusieron un especial énfasis en organizar a los trabajadores sin tierra en la base, siendo los núcleos -conformados por todos los que están dispuestos a luchar por la conquista de la tierra- su célula organizativa fundamental.

Dada la fragilidad que tienen los movimientos de masas en relación con el enemigo, se consideró que sólo una organización de este tipo garantizaba la perpetuidad del movimiento: el enemigo puede destruir uno o varios núcleos, pero dificilmente podrá destruirlos a todos.

Entre las principales tareas de éstos figuran las de articular a los militantes para dar mayor organicidad al movimiento; ser un lugar de estudio, discusión y toma de decisones que desarrolle política e ideológicamente a sus miembros; coordinar y poner en práctica tantó las tareas que el MST se propone realizar internamente (propaganda, ocupaciones, actividades financieras>, como aquellas de articulación con otros movimientos y el conjunto de la sociedad (marchas, etc). Cada núcleo envía representantes a la comisión municipal, representantes de estas comisiones se articulan a nivel de cada estado y luego existe una articulación a nivel nacional.

Los principios y normas organizativas que rigen al MST son: dirección colectiva, evitando cargos que personalicen el poder; división de tareas valorando la participación de todos y evitando la centralización y el personalismo; profesionalismo, expresado en amor y dedicación en cuerpo y alma a la causa de la lucha por la tierra y esfuerzos por superarse en las tareas que les han sido asignadas; disciplina, cuya regla de oro es respetar las reglas del juego voluntariamente asumidas; planificación de todas las actividades que se emprendan; espíritu de estudio y vinculación con las masas- un dirigente lejos de las masas es como un pez fuera del agua-. Y por último: ejercicio de la crítica y autocrítica procurando corregir los errores presentes para mejorar las actuaciones futuras.

Creo importante destacar algunos aspectos de la forma en que se aplican estos principios:


- Las grandes líneas políticas se formulan centralmente, pero deben adaptarse a cada lugar respetando las diferencias regionales.
- Se descarta usar las grandes asambleas para discutir las decisiones más transcendentales por lo fácilmente manipulables que ellas son, se prefiere discutir a nivel local y regional, madurar las ideas de esa manera y una vez logrado esto, llevarlas a reuniones más amplias para que allí las votaciones sólo formalicen el debate ocurrido en niveles más reducidos.
- Cuando alguna decisión no es compartida por todo el Movimiento se evita usar las mayorías estrechas para imponer su voluntad a quienes quedan en minoría. Se considera que si no es la gran masa la que está convencida no tiene sentido imponer una medida adoptada por una mayoría estrecha. Es preferible esperar que la gente vaya madurando y llegue a convencerse por sí misma de lo correcto de esa medida. La tradición del movimiento es implementar sólo aquello que ha logrado transformarse en un sentimiento generalizado en sus bases. Eso evita las nefastas divisiones internas que suelen aquejar a los movimientos y partidos de izquierda y evita que se cometan errores de gran envergadura.
- Lograr que todos sus miembros se sientan protagonistas procurando que cada uno asuma una determinada tarea dentro del colectivo, elegida tomando en cuenta las inclinaciones naturales de cada persona: que la persona que haga aquello para lo que mejor sirve.


3. APRENDER DE TODOS
El MST se siente heredero de todo un proceso histórico de luchas populares y trata de aprovechar las enseñanzas acumuladas en esas luchas para construir un mundo mejor. De ahí su disposición a estudiar las más diversas experiencias tanto nacionales como de otros países, no para copiarlas mecánicamente, sino para extraer de ellas lo que pueda ser útil a la organización.

4. LA OCUPACIÓN: UN ARMA ESTRATÉGICA

La ocupación de tierras ha demostrado ser el más eficaz instrumento de lucha por la tierra en Brasil. Permite hacer visible la lucha campesina y obliga a la sociedad a manifestarse a favor o en contra de ella. A la vez demuestra que aunque haya leyes que favorezcan a los pobres éstas sólo son aplicadas cuando existe iniciativa social. Aunque la actual Constitución de Brasil es bastante avanzada en lo que se refiere a la función social de la tierra (Ver articulo 186), sólo la presión social campesina ha permitido llevar adelante la entrega de tierras ociosas a pequeños campesinos ávidos de hacerlas producir. El propio presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, reconoce este hecho.

La ocupación es, al mismo tiempo, el instrumento que permite aglutinar a familias de origen campesino haciéndolas vivir en carne propia la importancia de la organización para lograr llevar adelante una ocupación exitosa y luego poder sobrevivir.

Las innumerables ocupaciones de tierra que el MST ha organizado exitosa-mente a lo largo de su historia le han permitido adquirir un extenso y rico conocimiento práctico acerca de cómo llevar adelante una ocupación exitosa.

El MST ha aprendido que es fundamental:

1. El protagonismo de toda la familia campesina y no sólo la del jefe del hogar, además, que deben ser lo más masivas posibles, aglutinando personas provenientes de los diversos municipios de cada estado.
2. Discutir entre todos la finalidad de la ocupación.

3. Identificar previamente el área a ocupar estudiando previamente su situación legal, sus condiciones físicas: existencia de agua, posibilidades de huertos de autoconsumo, visibilidad externa; sus condiciones productivas futuras, etcétera.

4. Procurar recursos para resistir, confiar en las personas que van a participar.

5. Planificar entros todos el recorrido hasta el área.

6. Llegar en masa a la ocupación.

7. Mantener en secreto el lugar y la fecha; tener estudiado cómo librarse de la policía si ésta aparece.


Por otra parte, la tierra ocupada no será necesariamente aquella donde todos esos campesinos serán asentado; muchas veces es necesario dividir la población de un campamento en varios asentamientos.
La ocupación es fundamentalmente un elemento de presión para que el gobierno ponga en práctica el programa de reforma agraria por él anunciado.

4.1-Los campamentos

Los campamentos que se instalan en las tierra ocupadas son el espacio ideal para empreder el proceso organizativo del movimiento. Allí se comienza a romper con los hábitos individualistas que caracterizan al trabajador agrícola. Se conforman grupos de familia (entre 10 y 15 familias forman un grupo), cada uno nombra un representante; se dividen las tareas por sectores:
abastecimiento, educación, actividades culturales y recreativas, seguridad, comunicaciones, finanzas, etcétera); diariamente se lleva a cabo una evaluación de las actividades desarrolladas por los diferentes equipos y de la situación global del campamento. Se forman así hábitos de disciplina y también es un excelente espacio para comenzar su formjación ideológica.

5. ¿BASTA CONQUISTAR LA TIERRA? EL PAPEL DE LOS ASENTAMIENTOS

Pero una vez conquistada y legalizada la posesión de la tierra y establecidos los asentamientos o comunidades agrícolas, ¿tiene sentido continuar en el Movimiento de los Sin Tierra?, ¿no es ese un contrasentido?. Lo sería si el objetivo del MST fuese sólo la conquista de la tierra, pero no es así. Este movimiento -con su larga experiencia de lucha y su conocimiento de las diferentes experiencias de las reformas agrarias que se han puesto en práctica en diversas partes del mundo -sabe que no basta entregar la tierra al campesino para que la trabaje, sino que, al mismo tiempo, hay que crear las condiciones para hacer posible este trabajo: sin máquinas, sin semillas, sin créditos, sin conocimientos técnicos que permitan aprovechar los adelantos de la revolución tecnológica, sin canales de comercialización para sus productos, la tierra, en lugar de convertirse en un espacio de liberación, se vuelve una pesadilla y acaba por ser vendida a precios irrisorios o simplemente abandonada.

La lucha no acaba con la conquista de la tierra, ese es sólo el primer paso, hay que continuar luchando en forma organizada y avanzar en el establecimiento de las más diversas y flexibles formas de cooperación para ir resolviendo todas estas cuestiones (asociación de máquinas, cooperativas de créditos y servicios, cooperativas de producción, etcétera). Y hay que luchar contra todo el sistema capitalista neoliberal que sólo favorece a las grandes empresas transnacionales agroindustriales.

5.1- Diversas formas de producción

El MST ha aprendido a manejar con gran flexibilidad diversas formas de producción que van desde la unidad de producción familiar en las huertas de autoconsumo hasta formar cooperativas de producción en asentamientos donde el proceso de producción requiere de una división técnica del trabajo que hace absolutamente necesario el trabajo cooperado. No se trata de establecer voluntariamente forma de producción asociativa sino de ir gestando las condiciones materiales y culturales que hagan cada vez más posible y deseable el más alto nivel de cooperación entre los asentados.

Los asentamientos más desarrollados se estructuran en lo que el MST llama "agrovillas". Las viviendas se agrupan en un mismo terreno que cuenta con escuela, jardín infantil, atención médica, centro de reuniones, centro religioso y algún tipo de agroindustria que permite valorizar la producción agrícola y crear fuentes de trabajo estable para el campesino y su familia. En estas agroindustrias la necesidad técnica de la división del trabajo lleva a establecer formas superiores de cooperación, que han dejado atrás los habitos individualistas del campesino. La mujer campesina es sin duda la más favorecida por esta nueva forma de convivencia social.

El MST considera que estos asentamientos deben servir de carta de presentación al Movimiento. En ellos debe irse gestando la semilla de la futura sociedad solidaria, donde además -la técnica sea puesta al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la técnica.

Los asentamientos al mismo tiempo que permiten forma cuadros en una nueva mentalidad, permiten liberar cuadros que puedan participar en las actividades movilizativas del Movimiento (marchas, nuevas ocupaciones) o en el trabajo organizativo del MST a nivel local o nacional. El asentamiento es la entidad que los financia.

5.2- Educación

El MST no lucha sólo por la tierra sino también contra la ignorancia. La seriedad con que ha abordado el problema educacional del campesinado ha hecho que el gobierno reconozca la experiencia metodológica del MST y su concepción de la "escuela nueva" como una adpatación pedagógica adecuada al medio rural.

El movimiento atiende todos los niveles de educación. Y convencido de que una organización sólo perdura cuando forma a sus propios cuadros, ha creado varias escuelas de cuadros y un Instituto que prepara técnicos agrícolas en distintas especialidades (Iterra). Y hoy tiene una brigada médica formándose en Cuba en la Escuela Internacional de Medicina.

Por otra parte, 8 universidades tienen convenios con el Movimiento para la formación técnica de sus cuadros.

6. UN MOVIMIENTO SOClAL CON UNA GRAN MÍSTICA

A pesar de la situación crítica que hoy vive la izquierda en el mundo, el MST ha logrado constítuirse en un movimiento social con gran fuerza emocional y fe en la victoria, contagiando con su alegría y confianza en el futuro a quienes se acercan a él. Pero esto no se produce espontáneamente, es algo que tiene que ver con la seguridad con que se plantea el socialismo como alternativa al actual orden neoliberal capitalista, con la férrea decisión de luchar contra sus injusticias, con la confianza en la capacidad solidaria del hombre, Y además es algo que el MST cultiva en todas las actividades colectivas que realiza -en lo que denomina mística. En ellas el canto y el teatro juegan un importante papel junto a los símbolos del Movimiento: su bandera,' su himno. Son formas de manifestación de un sentimiento colectivo que une, identifica y fotalece el espíritu de resistencia y de lucha.

7. ALGUNOS DATOS

7.1- Brasil


- 166 millones de habitantes en un territorio de 8,5 millones de kilómetros cuadrados y de éstos menos de 0,7 millones están produciendo granos.
- Estado federal compuesto por 27 estados.

- 5,4 millones de trabajadores rurales perdieron su puesto de trabajo entre 1985 y 1995 (censo)


7.2- Situación del agro

- Extensión de 850 millones de hectáreas. Una parte de ellas está ocupada por ríos, lagos y carreteras.
- Hay 80 millones de hectáreas de tierras iñdigenas todavía no asignadas, la mayoría en la Amazonia.

- 250 millones no utilizados por el hombre y que son todavía tierras públicas de dominio federal o estadual.

- Cerca de 400 millones de hectáreas, que son ya propiedad privada y están debidamente ocupadas. De estas, apenas el 15 % son utilizados como área cultivada en labores temporales o permanentes. Un 48% son utilizadas para la producción pecuaria y las restantes son bosques (particulares) o no explotables desde el punto de vista agrícola.

- Existen 182 millones de hectáreas totalmente ociosas, sin ninguna utilización económica.


7.3- Estructura de la propiedad

- 5 millones de propiedades.
- El 53% tienen menos de 10 hectáreas ocupando apenas un 3% del área.

- 47 mil terratenientes son dueños del 43% de todas las tierras, en haciendas que sobrepasan las mil hectáreas.

- Si el gobierno aplicase la actual ley de reforma agraria y expropiase sólo las grandes propiedades improductivas por encima de mil hectáreas, serian afectadas 28.770 propiedades totalizando 138 millones de hectáreas, que daría grosso modo para asentar casi diez millones de familias sin tierra (y no hay tantas).


7.4- Número de familias sin tierra

-4,5 millones

7.5- Familias ya asentadas

- Cifras del gobierno: 512 mil familias en los últimos 15 años.
- Según el MST: Cifras menores porque entran en ellas muchos proyectos de colonización, es decir, simple distribución de tierras públicas en la frontera agrícola. Y también mucha legalización de ocupantes.


Según el MST, la reforma agraria sólo alcanzó a alrededor de 250 a 300 familias. Y lo peor es que el proceso de concentración de tierras continuó aumentando: cerca de 942 mil pequeñas propiedades (con menos de cien hectáreas) quebraron y desaparecieron en los últimos años.
Según el indice de Gini, Brasil continúa siendo el segundo país de mayor concentración de la propiedad de la tierra, con indice de 0,856. Paraguay, como país es él de mayor concentración, pero el estado de Maranhao tiene una concentración mayor.

7.6- Asentamientos


- Según el MST existen 2.000 proyectos de asentamientos que agrupan de 250 a 300 mil familias en alrededor de 8.000.000 de hectáreas de tierras expropiadas. Esa es su conquista en estos años de lucha.

7.7- Campamentos

- En octubre de 1999 había 500 campamentos desparramados por todo Brasil, con más de cien mil acampadas. La mayor presencia de campamentos se encuentra en los estados de Pernambuco y Paraná.


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BIBLIOGRAFÍA
Movimiento Sem Terra

- 1986, Construindo o caminho, Movimiento Sin tierra, Sao Paulo,

- 1990, Manual de Organizacao dos núcleos, Júlio Chevailer gráfica Editora, Sao Paulo, 20 octubre.

- 1998, Caderno de Fonnacao N0 27: Mística (Urna necessidade no trabalho popular e organizativo), Sao Paulo, marzo.

- Stédile, Joao Pedro (economista brasileño9 y Frei Sérgio

- Sin fecha. La lucha por la tierra en el Brasil, Fundación Pau i Soildadtat de CC.OO: de Catalunya-Movimiento Sin Tierra, BrasiL

- 1999, Latifúndio: o pecado agrádo brasileiro, septiembre (mimeo). Este texto es un capítulo del libro "Sete pecados do capital", que será lanzado en diciembre de 1999 por la Editora Record.

- Stédile, Joao Pedro y Maño Fernandes, Bernardo (profesor e investigador brasileño)

- 1999, Brava gente. A fraletóda do MST e a luta peía terra no Brasil, Editora Fundacao Perseu Abramo.

Sao Paulo, agosto 2001