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El mundo 30 años después del Che (Parte I)
Creo que es una gran idea, digna del Che, constituir una cátedra para hablar de
nuestro tiempo a través del Che, y del Che a través de nuestro tiempo. No creo
que exista otra forma de abordar al Che que no sea vinculándolo estrechamente a
su tiempo y a nuestro tiempo. No importa tanto lo que el Che dijo en algún
momento, en alguna circunstancia o a alguna persona en particular, sino cuál es
la herencia que nos deja, su método de análisis, su comportamiento, sus valores,
sus propuestas políticas. Creo que no tenemos que dirigirnos a ningún clásico
-sea Marx, sea Engels, Lenin, Trotski, Gramsci- pensando en los términos
específicos de lo que dijo en un momento determinado. Tenemos que agarrar, sobre
todo, el método, la forma como plantea los problemas. Porque nos interesa lo que
dijo Marx en su momento, pero nos interesa más todavía lo que el marxismo nos
puede dar hoy, cómo podemos comprender la realidad a partir del método
fundamental que nos dejó. Lo mismo puede decirse del Che, que se incorpora a los
clásicos de la acción revolucionaria en el mismo plano que Marx, Engels, Lenin,
Trotzki, Gramsci y Fidel. El Che es el hombre de la segunda mitad del siglo,
para los que sueñan transformar la realidad, no sólo por lo que fue sino por lo
que dejó y por lo que representa todavía hoy.
Yo voy a hablar de lo que pasó en el mundo, en América Latina, en estos 30 años.
Creo que nadie va a encontrar nada muy significativo excavando en Bolivia para
encontrar su cuerpo, ni haciendo investigaciones historiográficas del tipo
"dónde estuvo, qué dijo, qué pasó". Lo sustancial de su trayectoria está dado,
en su infancia y juventud en Argentina, sus viajes por América Latina, su
estancia en Guatemala, su estancia en México, la guerrilla, la dirección
revolucionaria, la lucha internacionalista en África y Bolivia. No son
necesarias muchas biografías muy detalladas.
Es muy significativo que a los treinta años, el nombre del Che sea mucho mayor
de lo que era a los diez o a los veinte. Comparando lo que pasó a diez años de
su muerte, donde todavía había un empuje revolucionario en América Latina,
centrado básicamente en América Central -Nicaragua, Guatemala, El Salvador-; y
había un empuje revolucionario en África. Hubieron las conmemoraciones del caso.
Sin embargo, cuando pasaron veinte años, parecía que la imagen del Che
declinaba. No recordamos grandes efemérides vinculadas al año 87. En este
momento, sin embargo, cuando parece que la noche es más oscura, parece que las
estrellas brillan más fuertes. Como dijo Lenin al morir Rosa Luxemburgo: cuanto
más oscura la noche, más brillan las estrellas. Es bajo este doble foco que
quizás la imagen del Che parece más fuerte que nunca.
Resulta fantástico que de un personaje que fue aparentemente derrotado, tanta
gente se dedique a hacer su biografía y a filmarlo . Hay como ocho libros sobre
el Che, varias películas, es algo impresionante para un hombre que tuvo una
militancia política de prácticamente diez años, desde que adhiere a la guerrilla
cubana, hasta que muere. Hay biografías que hacen justicia al Che, otras que en
verdad son un homenaje, de la misma manera que un pajarito cuando ensucia la
estatua está haciendo un homenaje a esa estatua. Son formas de oscurecer al Che,
de oponerlo a Fidel, que no descansan hasta probar que Fidel es Stalin y el Che
es Trotzki. Que no dejan de probar que los dos se pelearon, que el Che fue
expulsado de Cuba, que fue abandonado en Bolivia, que era una persona
autoritaria, que era una persona inhumana, que era todo lo contrario de lo que
se dice que fue. Son biografías mediáticas, que tratan de canalizar la imagen
poderosa del Che, con fines de marketing y de venta editorial. Yo no
recomendaría gran parte de esas biografías. Yo creo que vale la pena para quien
no conoce la trayectoria factual del Che, pero creo que nuestro camino tiene que
ser el otro.
Por último, por qué el Che aparece tan fuerte? En una época de antiheroísmo, de
mercantilismo, creo que la imagen de un héroe, la imagen de la utopía aparece
muy fuerte. Los que triunfan hoy en el mundo son la antítesis del Che, son lo
antagónico del Che. Sin embargo, quién tiene en su casa un poster de Menem, de
Fujimori, de Yeltsin? Quién sacó de su pared el poster de Sandino y puso el de
Violeta Chamorro?. La verdad es que, como decía Brecht, la burguesía no tiene
héroes. El sujeto de la burguesía es el capital o su policía, su ejército.
Entonces, hacen falta los héroes, para la gente que está con una justa crisis de
identidad, en una sociedad mercantilizada que nos quita el derecho al trabajo,
el derecho a la escuela, el derecho a la historia; es muy justo que busquemos
vernos representados en un personaje que tiene un contenido muy denso. Y el Che
personifica exactamente la síntesis de una generación y de generaciones
posteriores, que se han planteado y se siguen planteando el asalto al cielo: la
idea de una sociedad humana, una sociedad de solidaridad, una sociedad
socialista. Seguramente por eso el Che es tan importante. Como decía Brecht:
"Triste la sociedad que tiene necesidad de héroes, pero más triste la sociedad
que no tiene capacidad de producir héroes". Entonces, la imagen del Che aparece
tan fuerte, justamente por todo esto.
Muy sintéticamente, no puedo dejar de decir lo que me parece más rescatable del
Che, las razones por las cuales el Che sobrevive a su propia muerte.
En primer lugar, una idea muy ajena a nuestros tiempos: la idea de la militancia
política. La idea de la tenacidad, del sacrificio por un ideal, de la
solidaridad con todos los que sufren. Una idea que parece lejana en el tiempo.
Pero si alguien se identifica con el Che, tenga conciencia o no, de alguna forma
tiene ese sentimiento dentro de sí, porque él antes que nada significa eso. Sea
por su vida o por su muerte. Entonces, el rescate de la idea de la militancia
política, después de haber sido desmoralizada por algún tiempo, es fundamental
si queremos identificarnos con el Che. La idea de que no peleamos por lo
nuestro, individualmente, sino que peleamos por la identidad. Como decía Martí
"ser internacionalista es pagar nuestra deuda con la humanidad, y retribuir al
que no tiene aquel que recibió algo mejor de nuestra sociedad".
En segundo lugar, las ideas del humanismo y de la ética. La posmodernidad cree
que la ética, el valor y los juicios de valor, están superados. Cuestiona la
idea de sujeto de la historia, la idea de verdad en el conocimiento, el tema de
los valores. Es una forma de desarticular la posibilidad de que nosotros seamos
capaces de entender nuestro tiempo. Eso es estar gobernados permanentemente para
la enajenación. Si no hay verdad, sino apenas "verdades", cómo podemos arreglar
cuentas con nosotros mismos, con nuestra historia? cómo podemos definirnos con
nuestra identidad, con esta sociedad que vivimos, por qué las cosas son como son
y por qué tienen que transformarse? Es otra manera de "naturalizar" la historia:
es decir que las cosas son "porque son". Entonces, la perspectiva del humanismo
es la perspectiva del hombre y de los valores. Eso es esencial en el pensamiento
del Che, en el debate económico respecto de Cuba, en la concepción de la
militancia revolucionaria.
Cuando hay más capitalismo que nunca, está claro que el hombre no es más que un
detalle, un elemento del engranaje económico. Hay generaciones que ya no conocen
el trabajo. Las viejas generaciones pelean con las nuevas por los mismos puestos
de trabajo. Y es mentira que la tecnología produzca desempleo, así como la luz
eléctrica no produjo por sí sola la jornada nocturna de trabajo. No hay
desempleo tecnológico, esto depende de la lucha social. El hombre ya no es
funcional al capitalismo; en esta situación, el humanismo es más que nunca
subversivo, con la idea de que la economía debe estar en función de los hombres
y no a la inversa. Respecto a esto el capitalismo no tiene respuesta, no tiene
discurso posible.
En tercer lugar, es importante la identificación del Che con el socialismo. No
sólo con la famosa frase: "Una revolución, si no es socialista, es caricatura de
revolución". Porque el socialismo significa la superación de los tres problemas
básicos que enfrentamos en la historia contemporánea: primero, el tema de la
explotación; segundo, el tema de la opresión; tercero, el tema de la alienación.
Los tres temas básicos del marxismo, que el Che supo incorporar en su ideario. Y
en varios momentos él fue protagonista de debates, de peleas, de luchas
ideológicas, en función de la superación de esos tres elementos centrales sin
los cuales no hay sociedad justa y humana. Ese trío de temas fundamentales nos
lleva a saber hoy que el capitalismo es el enemigo que sintetiza lo peor que ha
producido la humanidad. Hoy más que nunca, en el mundo, los hombres tienen la
sensación de que la historia se les escapa y camina en una dirección inexorable.
Hemos sido parcialmente culpables de esto cuando decíamos que la historia camina
hacia el socialismo, sugiriendo que hay una ley histórica que no depende de los
hombres. Hace veinte o veinticinco años se discutía cuando terminará el
capitalismo; hoy sabemos que nada es inevitable, ni el socialismo, ni el
capitalismo. Hubo una versión del "fin de la historia" que fue soviética. Ahora
están ganando ellos el partido y les conviene decir que ya se terminó, que no
habrá nada nuevo.
En cuarto lugar, yo destacaría su estrategia de poder, la preocupación del Che
por la lucha por el poder, más allá de todas las contingencias tácticas, a
partir de la conciencia de que si no se resuelve a favor del pueblo la función
del poder, todas las victorias serán efímeras, pasajeras y pasibles de ser
recuperadas por la burguesía. Pensaba que hay un nudo de dominación política y
militar, que es el bastión último de la dominación capitalista, que se
resistirá, en última instancia por las armas.
Los planteamientos del Che tienen limitaciones, no se pueden transferir
mecánicamente a la actualidad, cuando las formas de dominación capitalista se
han sofisticado mucho más, en especial a través de los medios de comunicación.
No se puede pensar simplemente en el asalto al poder sin desarticular los
eslabones que hoy cimentan la dominación burguesa e imperialista. El
neoliberalismo divulga valores que gran parte de la gente reproduce. Las mismas
víctimas del capital terminan reproduciendo argumentos de los verdugos. Hoy se
asiste a las campañas electorales desde la casa, donde las personas se sienten
participantes de la familia, en una relación privatizada, vaciada de contenido
social y político. Los candidatos no le hablan a los trabajadores ni al pueblo,
sino al individuo, o se dirigen a los "argentinos" o los "brasileños" en
general. Esto es plato lleno para el neoliberalismo, la fragmentación social
absoluta, articulada mediante las encuestas de opinión. Ahora hay muchos más
enigmas que tenemos que enfrentar, porque en los 60 y 70 había una correlación
que ponía a las fuerzas anticapitalistas a la ofensiva. Más allá de que nuestras
formas de lucha hayan sido correctas o no, había una relativa desarticulación de
la dominación imperialista. Hoy la política se da como síntesis de una cantidad
de relaciones muy complejas en las que la dominación ideológica tiene un rol
fundamental. No es que sea un lugar privilegiado de lucha, pero hay que
articular las luchas económicas y sociales con el imaginario de la gente. El Che
tenía esto en cuenta. Su mensaje a la Tricontinental es de un simbolismo
extraordinario, de una fuerza fantástica. Decir: "crear dos, tres, muchos
Vietnam" tuvo una explosividad enorme. La gente trató de crear Vietnams en
Italia, en México, en Argentina, en Brasil y en todas partes, tuvo un gran poder
de convocatoria. El Che es el antifatalista por excelencia, pone la
responsabilidad de transformar la historia en manos de la gente. La conciencia
nos condena a la libertad, a la acción. Los hombres hacen la historia en las
condiciones que heredan, pero siempre hay alternativas. Tenemos entonces que
recuperar la política, con la dimensión ideológica que obligadamente tiene.
Y por último, el tema del internacionalismo, el tema de que todos pertenecemos a
la humanidad y no a un país en particular, no a una clase en particular, no a
una generación en particular, no a una identidad sexual en particular, no a una
raza en particular. En el momento en que el capitalismo internacionaliza sus
relaciones, su tecnología, etc, nuestra respuesta no puede encerrarse en los
límites de la nación tal como ha existido hasta ahora. No es que el estado
nacional no sea importante; hasta ahora es el único espacio democratizable, el
único donde los hombres pueden asumir, en el límite, un programa democrático
popular, por el voto o por cualquier otra vía. Pero nuestra visión tiene que ser
utilizar ese estado, no sólo para integrar socialmente al país, cambiar el
modelo económico, afirmar derechos sociales básicos, sino también rearticular
nuestra red internacionalista, para plantearnos un nuevo tipo de
internacionalismo.
Sabemos que el internacionalismo de los partidos comunistas fue muy reductivo,
con frecuencia centrado en la defensa de la URSS. Nos guste o no, eso ya no
existe, y hoy lo que hay es una solidaridad, pero la solidaridad es muy
insuficiente. Necesitamos internacionalismo, una articulación de intereses de la
gran mayoría de la humanidad, en función no solo de la unidad económica, sino
moral, social, política, ideológica, cultural, que son los valores que en el
fondo nos dan superioridad. La superioridad de las fuerzas anticapitalistas
proviene en primer lugar del hecho de que la mayor parte es víctima de la
explotación del capital, pero en segundo lugar, de los valores morales que le
contraponemos. Debemos pensar cuáles son las utopías de hoy, cuáles son los
objetivos, los valores, el horizonte que queremos plantearnos. Qué es el
socialismo, si queremos darle un nombre, porque la gente no se moviliza
simplemente por la palabra socialismo. Ninguna revolución se ha hecho con la
idea de "tumbemos al capitalismo, hagamos el socialismo". Paz, pan y tierra fue
el lema de la revolución rusa, y revolución agraria, expulsión de las tropas
invasoras, fue el lema de la revolución china. En su dinámica, es
anticapitalista, pero, cuáles son hoy los temas centrales a partir de los cuales
podemos movilizar esa fuerza?
El Che personificó el humanismo de tal manera que es el último gran personaje
universal. Hay gente que dice que hay dos, y quizás tengan razón. Dicen que son
el Che y los Beatles. Yo tengo dudas de si los Beatles, con todo el mérito que
tienen, llegan a África como llega la imagen del Che. Yo tengo dudas de si
llegan a Asia como llega la imagen del Che. Creo que es el último gran personaje
universal en el mundo, porque cruza generaciones, cruza sexos, cruza
experiencias distintas, cruza países. Por eso quizás sea el hombre de la segunda
mitad del siglo. El hombre internacionalista, porque para él no tenía ninguna
importancia haber nacido en un país determinado. El llevó el nombre de Argentina
alrededor del mundo, justamente porque supo hacer de su nacionalidad argentina,
la nacionalidad de alguien que nació en América Latina, que nació en el
hemisferio sur y que es un ser humano.
Y qué sucede en el mundo, treinta años después? No hay que preguntarse qué diría
el Che hoy. Nadie puede adivinar dónde estaría el Che, qué es lo que haría.
Seguro que es una tontería lo que dice uno de los autores de biografías del Che,
que dice que el Che seguramente estaría muerto, "por su espíritu aventurero,
porque buscaba la muerte, era un fatalista, necesitaba una muerte gloriosa,
etc.". Bueno, es un espíritu derrotista de guionista de Hollywood. No tiene nada
que ver con la idea de entrega del Che. La idea de sacrificio no presupone la
muerte, presupone la vida de todos. La muerte es una contingencia dramática,
pero es muy fácil decir a posteriori "murió porque tenía que morir". Cuántos
hombres, en América Latina, fueron catalogados de aventureros porque fracasaron
en la primera experiencia? Como el Che triunfó en la primera, le reservaron lo
de aventurero para la segunda o tercera. Porque la verdad es que todo aventurero
que triunfa se vuelve héroe. Y el Che no tenía nada de aquel al que no le gusta
la vida. Al contrario, se conocen las circunstancias del gozo que tenía por
varias cosas maravillosas. Hay una fotografía de él, que no está muy divulgada,
donde el Che en plena campaña revolucionaria, está recostado en una camilla con
su bomba de asmático, leyendo un libro de Goethe, el extraordinario escritor
alemán. Sabía ligar la lucha revolucionaria, el sacrificio extraordinario, con
lo mejor de la cultura humana. No hay ningún gusto por la muerte, entonces. No
estaba leyendo a Nietzsche o Kierkegaard. No. Estaba leyendo al escritor que
habla de la vida, del color, de los árboles.
Pero, en qué condiciones trabajamos y creamos nosotros, treinta años después?
Qué circunstancias vivimos hoy? Cómo podemos reactualizar el pensamiento del Che
en América Latina y en el mundo?
Bueno, si pensamos en largos períodos históricos, obviamente estamos viviendo un
período de defensiva. Las fuerzas anticapitalistas siguen en la defensiva.
Aunque hayan cambiado en los últimos tiempos, en términos de largos períodos
históricos no estamos como en los 60 y 70. Hubo un viraje histórico
significativo, una correlación de fuerzas que ha cambiado en contra de los
trabajadores, en contra del socialismo, en contra de las fuerzas
anticapitalistas. Qué es lo que caracteriza esta circunstancia? Lo primero,
evidentemente, es el final de la Unión Soviética. Es una circunstancia, pero es
la resultante de todo un proceso histórico de decadencia, de crisis de la
primera experiencia histórica de socialismo. Y es algo que tiene consecuencias
que no podemos medir totalmente todavía.
En segundo lugar, la hegemonía absoluta que imponen los EEUU. Una hegemonía
absoluta en todo el mundo; que es militar, es tecnológica, se da en los medios
de comunicación; es la única potencia que tiene una política mundial hoy en día,
que tiene sus intereses definidos, intereses de gran potencia imperialista. Pero
una potencia que trabaja prácticamente sola en un mundo que no le ofrece
resistencia, al menos al mismo nivel que la URSS le ofrecía anteriormente.
En tercer lugar, el hecho de que una hegemonía neoliberal en el mundo significa
no sólo una política económica, sino también una ideología. Valores que permean
la sociedad, que se divulgan a lo largo de la sociedad, que fragmentan la
sociedad, que incentivan los acuerdos individuales, la economía informal, que
dificultan la organización de los trabajadores, etc.
En cuarto lugar, China. Una potencia que hizo una revolución socialista -aunque
yo no soy un especialista para hablar de China-. Pero podemos decir que no se
cuenta con una política internacionalista de China. No es hoy una fuerza
anticapitalista, no es una fuerza solidaria anticapitalista, no es un polo
articulador de fuerzas anticapitalistas en el mundo. Y eso, hay que decirlo, es
algo que nos hace falta. Más allá de la definición que se haga sobre cuál es hoy
la naturaleza de China, hacia qué dirección camina, de que es importante que
exista China, que resista mientras puede resistir. Sin embargo, desde el punto
de vista de la lucha de clases en el plano internacional, China no tiene una
intervención propia, no es solidaria; defiende sus intereses. Mientras sus
intereses coincidan con los intereses de otras fuerzas anticapitalistas, bueno;
pero no tiene una política de polo aglutinador en el plano internacional.
Cuba está reducida a una situación de defensiva, a una tentativa de
supervivencia que -como dicen ellos- los lleva a estar haciendo concesiones que
no les gustaría hacer. Saben que no están avanzando en la construcción del
socialismo. Están rescatando el socialismo en una situación de defensiva
histórica.
Además hubo un debilitamiento del tercer mundo. Aquel movimiento mundial que se
articulaba a lo largo de los 60 y los 70, que sufrió golpes duros,
particularmente la crisis de la deuda que afectó a todos, que significó que
prácticamente se desarticulara como movimiento de escala mundial.
Y finalmente, un debilitamiento de los partidos de izquierda. Los Partidos
Comunistas, también otras fuerzas de izquierda, resultantes de la desaparición
de la URSS, de la hegemonía absoluta de los EE.UU., etc., terminaron
debilitándose.
Sin embargo, el capitalismo no está más fuerte de lo que fue. Este es el segundo
elemento que hay que consignar de manera significativa. A pesar de todos esos
elementos favorables al capitalismo, éste sigue en un ciclo largo de carácter
recesivo. Se sabe que el capitalismo vivió la parte más gloriosa de su historia
en la segunda posguerra. Ese período se terminó en los años 70. Desde entonces
el capitalismo sigue un ciclo largo de carácter recesivo, marcado antes que nada
por la hegemonía del capital financiero. El capital financiero promueve una
inversión que no es productiva. Es altamente inestable, es una inversión que en
verdad no posibilita al capitalismo pasar a un nuevo ciclo expansivo, a pesar de
contar con grandes innovaciones tecnológicas. Vale más la pena la inversión
especulativa que la inversión productiva. Además tiene un retorno más rápido,
con menos riesgos. La desrregulación económica propiciada por el neoliberalismo
facilitó que se generalizara la hegemonía del capital financiero. Uno puede
cruzar de Honduras a Argentina, a Noruega, a Inglaterra, y en todas partes hay
una sola hegemonía, que es del capital financiero. Ya no hay siquiera
diferenciaciones respecto al grado de desarrollo relativo de cada país. Y ese es
un elemento central para explicar donde está el capital y el capitalismo. Las
inversiones del capitalismo no se pudieron utilizar para hacer inversiones
productivos. Está en la especulación financiera, está en la City de Londres,
está en la Bolsa de Valores, circulando rápidamente de un lugar a otro del
globo. Es un elemento determinante de las condicionantes del capitalismo,
actualmente. Y eso genera un potencial de crisis social extraordinaria. Hoy
Europa occidental es lo que Lenin podría llamar "el eslabón más débil de la
cadena capitalista".
No es que tengamos revoluciones a la vuelta de la esquina. Pero ellos se armaron
una trampa, que ahora explota con plazo indeterminado. Se articularon, se
integraron, hicieron un proyecto de unión europea basado en el modelo
neoliberal, comandado por la unificación monetaria. Ustedes saben cuál era la
consulta que se hacía en Europa, respecto a la unificación europea: "usted
quiere moneda única?" O sea, no era si usted quería ser ciudadano europeo. De
tal manera tenían la confianza en que la locomotora monetaria llevaría a Europa
a un éxito de integración social, económica, cultural, etc. Con esa rigidez
alemana, que llevó a la guerra y al nazismo, creó criterios rígidos; seguros del
crecimiento de la economía alemana y francesa, que en los años 80 los llevaría a
una Europa selectiva, tomando como víctimas a los sectores más pobres de la
población italiana, francesa, griega, española, portuguesa, etc.: si pagan sus
presupuestos se podrán subir al carro de la prosperidad alemana. Ustedes saben
lo que pasó? Se rompió la señal de la dinámica económica europea. Alemania y
Francia están atravesando recesiones de cinco y siete años respectivamente.
Alemania tiene el mayor desempleo después de 1930: cuatro millones de personas.
Eso significa recesión, desempleo, menor recaudación y mayor déficit
presupuestario. Alemania no está en condiciones de cumplir con las propias metas
que, de manera monetarista y autoritaria, establecieron ellos.
Entonces, tienen un dilema dramático. Concretamente, a partir de los datos del
déficit presupuestario de este año, se llega a la conclusión de que Alemania y
Francia, la locomotora de la unificación europea, está imposibilitada de cumplir
con esos criterios. Entonces va a apretarse el presupuesto cada vez más, va a
acelerar la crisis social europea o van a acelerar la unificación monetaria, que
no se podrá hacer ni dentro de los plazos ni con los países que ellos querían.
Entonces, ahora son víctimas de la situación que ellos mismos crearon, una
situación monetarista y explosiva. Y esto es muy importante, porque de la época
en que vivíamos nosotros, los 60 y 70, hasta ahora, hubo un alejamiento enorme
tendencialmente entre los trabajadores europeos y los trabajadores del Tercer
Mundo.
Los trabajadores europeos fueron las víctimas privilegiadas del neoliberalismo.
Un continente que está acostumbrada a tener empleo, de repente tiene dieciocho
millones de desempleados. Eso generó una política chauvinista, de discriminación
de los trabajadores inmigrantes, como si fueran ellos los responsables de la
desocupación y el desempleo. A tal punto que en la Francia politizada, hoy el
partido que tiene más votos de la clase trabajadora, es el partido de extrema
derecha llamado Frente Nacional.