La
guerra sucia según el infome de la Comisión
Nacional de Derechos Humanos de México
El pasadoLuis Javier Garrido
La Jornada
Los intereses
que han gobernado a México en los últimos
sexenios prevalecen en
el país con Vicente Fox, y por ello no hay
confianza alguna en que el "nuevo
gobierno" vaya a esclarecer los crímenes
del pasado reciente.
1. La tardía decisión de Fox, a un año de
haber llegado a Los Pinos, de que se
investiguen algunos crímenes del pasado,
anunciada en el antiguo Palacio de
Lecumberri luego de oír un reporte del titular
de la Comisión Nacional de
Derechos Humanos -CNDH- (27 de noviembre), no ha
despertado ninguna confianza, a
pesar de la legítima esperanza que alientan los
familiares de muchos de los
desaparecidos en el último cuarto de siglo y de
la atención con la que se ha
seguido la iniciativa.
2. La desconfianza social se ve fortalecida por
el deficiente y amañado informe
de José Luis Soberanes, presidente de la CNDH, y
sus recomendaciones al
Ejecutivo, ya que el mismo no representa
investigación alguna y no hace más que
repetir la información que hasta la saciedad se
ha publicado en la prensa,
pretendiendo que los responsables de los crímenes
del pasado son algunos agentes
policiales y oficiales del Ejército, buena parte
de los cuales están ya
detenidos, han fallecido o se hallan
desaparecidos.
3. Vicente Fox se ha negado durante doce meses a
aceptar una real transición
política, no ha querido destruir el aparato
financiero y burocrático del narco
Estado, se ha opuesto a desmantelar el aparato
corporativo del antiguo régimen y
a someter al priísmo a la legalidad, no quiere
anteponer los derechos de la
nación y de las comunidades a los privilegios de
los empresarios, y a nadie se
esconde que en múltiples ocasiones se ha
pronunciado por que haya "perdón" y
"olvido" para los crímenes del pasado,
como en España o en Chile (que son su
referente), de ahí la desconfianza que suscita
ahora.
4. La guerra sucia que se ha librado desde el
poder contra los mexicanos, tanto
a lo largo del antiguo como de este nuevo régimen,
se ha llevado a cabo a través
de a) las fuerzas armadas, b) la Policía
Judicial Federal y otros cuerpos
policiacos federales y locales, así como de c)
los grupos paramilitares, y por
lo mismo carece de credibilidad una investigación
puesta en manos de un mando
militar, como es el caso del actual titular de la
Produraduría General de la
República (PGR), general Rafael Macedo de la
Concha, a quien se ha señalado por
encubrir a miembros del Ejército en este sexenio
y por su colusión en el
encarcelamiento del general José Francisco
Gallardo.
5. La confianza que se tiene en este gobierno de
continuismo es muy poca, y el
hecho de que esté encubriendo a salinistas y
zedillistas no es ajeno a ello. El
problema no es, por lo tanto, que Fox haya optado
porque la PGR investigue, como
propuso Santiago Creel escudándose en el
legalismo (del antiguo régimen), sobre
la propuesta de Jorge Castañeda, que sugería
crear, como en Sudáfrica, una
comisión de la verdad, creyendo que un grupo de
dóciles académicos y empresarios
podría legitimar mejor el carpetazo que Fox
pretende dar al pasado.
6. La iniciativa de Fox carece de credibilidad en
todo, y en particular cuando
el propio Ejecutivo se arroga el derecho de
establecer por decreto el periodo
que se va a investigar, que según él debe ser
el de "los años setenta",
pretendiéndose así que fue durante esa época
que se cometieron las exacciones,
acotándose de tal suerte la búsqueda de
responsables a los sexenios de Díaz
Ordaz, de Echeverría, de López Portillo, los últimos
presidentes populistas, y
de De la Madrid, con lo que se exoneran de
antemano los ilícitos cometidos
durante los gobiernos de Salinas, de Zedillo y
del propio Fox.
7. La iniciativa oficial deja de tal manera fuera
de toda posible investigación
una serie de delitos imputables a las autoridades
y que son de muy diversa
índole: desde el homicidio de Rubén Jaramillo
en los años de López Mateos (1962)
hasta el de Digna Ochoa en el sexenio foxista (2001),
de la misma manera que no
se busca esclarecer una serie de crímenes de
Estado que agraviaron profundamente
a los mexicanos en los años de la tecnología
priísta y ahora de los
tecnoempresarios foxianos: el periodo de mayor
criminalidad de Estado y de
impunidad en la historia mexicana, durante el que
siguió practicándose la
tortura y habiendo múltiples desapariciones,
homicidios y matanzas genocidas, de
Aguas Blancas a Acteal.
8. ¿Por qué habría que limitar los crímenes
de Estado a "los actos de tortura y
desapariciones por motivos políticos", como
dijo Fox? ¿Qué acaso las matanzas
genocidas, los delitos patrimoniales contra la
nación o la reconversión del
Estado mexicano en un narcoEstado, proceso del
cual Fox aparece ahora como
encubridor, no han lesionado también
profundamente a los mexicanos y aparecen
como un escollo para alcanzar la concordia
nacional?
9. Una investigación que de antemano decida
excluir al sexenio de Vicente Fox,
en el que han proseguido las desapariciones, los
crímenes políticos y todo
género de ilícitos contra la nación, no puede
tener la confianza de los
mexicanos, pues aparece como simple manipulación
política que, ya se está
viendo, parece destinada a distraer la atención
ante la gravedad de la crisis
económica y social, a presionar al sector más
duro del priísmo para que acepte
la reforma fiscal y el presupuesto y sobre todo,
a aparentar una "transición"
para legitimar al gobierno foxista como lo que no
es: un gobierno de cambio.
10. El presente régimen, que Fox pretende
diferente, no es sino prolongación del
antiguo, y por ello urge un quiebre histórico
impulsado desde la sociedad, ya
que la simulación del cambio no está haciendo más
que envilecer el futuro.
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