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Las movilizaciones
populares logran suspender las privatizaciones en Perú
La Jornada. REUTERS, AFP Y DPA
Dimite el ministro de Interior
mientras cinco departamentos del sur están en paro total
El gobierno del presidente peruano Alejandro Toledo acordó dejar
en suspenso la privatización de las empresas de electricidad
Egasa y Egesur hasta que un tribunal falle sobre la legalidad del
proceso de venta, y se comprometió a levantar en 48 horas el
estado de emergencia y el toque de queda impuesto desde el
domingo en Arequipa ante las crecientes protestas que ya costaron
su puesto al ministro del Interior, Fenando Rospigliosi, quien
esta noche anunció su dimisión.
El acuerdo fue alcanzado por la comisión de alto nivel enviada a
la región por el gobierno central, y unos 14 presidentes
municipales y el Frente Cívico Amplio de Arequipa, en el segundo
día de negociaciones y en momentos en que cinco departamentos
del sur peruano se encontraban en paro total, con bloqueo de
arterias citadinas y de carreteras de la zona.
Además, a 11 meses de su asunción presidencial y con el más
bajo índice de popularidad, el presidente Alejandro Toledo se
vio obligado a ofrecer disculpas al pueblo arequipeño por no
haber explicado suficientemente sus medidas privatizadoras, a
cancelar una gira a Nicaragua y Estados Unidos y a admitir que
incumplió su promesa electoral de no privatizar las empresas eléctricas
en cuestión, que justificó porque "jamás imaginé
encontrar el gobierno en escombros".
En la Declaración de Arequipa, signada entre las partes, se
acordó un desgravio público del gobierno por una serie de
declaraciones de varios funcionarios, consideradas ofensivas por
los arequipeños, entre los que se citó a los ministros de
Justicia, Fernando Olivera, y del Interior, Fernando Rospigliosi.
Ambos ministros cuestionaron la pertinencia y legalidad de las
protestas en Arequipa por la privatización de las dos empresas
de generación eléctrica, concretada el viernes pasado.
Rospigliosi llamó "tontos útiles" a los alcaldes que
se plegaron a una huelga de hambre contra la privatización, y
Olivera amenazó con denunciar por prevaricato al juez que otorgó
un amparo contra la subasta de las empresas.
El amparo fue solicitado por el alcalde arequipeño Juan Manuel
Guillén, quien ha encabezado las protestas, así como por una
docena más de colegas de su provincia, que reclaman para la región
las acciones de las empresas, subastadas por el gobierno central
y que ganó la firma belga Tractebel por 167 millones de dólares.
Ante el nuevo giro, Tractebel anunció que esperará la decisión
del Poder Judicial peruano antes de adquirir las acciones de
Egasa y Egesur, que le fueron adjudicadas el viernes pasado
cuando el gobierno de Toledo ignoró el dictamen de amparo.
Tractebel, con sede en Bruselas y que está presente en unos 100
países y es filial de la francesa Suez, negó que haya sido
acusada de corrupción por la justicia peruana. En ese sentido,
negó denuncias difundidas por la prensa de que haya entregado un
soborno de 10 millones de dólares al depuesto ex presidente
Alberto Fujimori.
El vicepresidente Raúl Díez Canseco, uno de los integrantes de
la comisión negociadora gubernamental, dio a conocer el acuerdo
alcanzado con el Frente Cívico Amplio de Arequipa de suspender
las privatizaciones hasta que la justicia emita un fallo sobre el
caso.
El alcalde de Arequipa, Juan Manuel Guillén, calificó de "triunfo
del pueblo arequipeño y de Perú" el acuerdo y las
protestas iniciadas el viernes pasado en su departamento, y a lo
que se sumaron en solidaridad los de Cuzco, Puno, Monquegua y
Tacna.
A su vez, la región se comprometió, en un tercer punto de la
Declaración de Arquipa, al inmediato restablecimiento el orden público
para que el departamento regrese a su vida normal, por lo que, en
consecuencia, el estado de emergencia quedará sin efecto a más
tardar en 48 horas.
Al margen del acuerdo y ante reclamos de Arequipa, el primer
ministro Roberto Daqino descartó que el gobierno central
convoque a un referéndum para definir la suerte de las dos
empresas eléctricas, al considerar que no sería deseable ni
aconsejable, porque sentaría un precedente para futuras
privatizaciones.
Además, dijo, afectaría los cuatro próximos años de Toledo,
que ha hecho de las privatizaciones su eje de gobierno para
atraer inversión extranjera y generar empleos. Pero tal posición
contrasta con la de los arequipeños que temen que la privatización
de Egasa y Egesur derive en alzas de tarifas y una ola de
despidos masivos.
Por lo pronto, al parecer el gobierno se vio obligado a dar
marcha atrás en su estrategia debido a que a la convulsionada
región sureña se vino a sumar este día un paro nacional de 48
horas del transporte público por reclamos gremiales, que afectó
a Lima y concentró su mayores adeptos en solidaridad
precisamente en las cinco regiones ya en protesta por el asunto
de las empresas eléctricas.
En Arequipa, la segunda ciudad en importancia de Perú y foco de
las protestas, donde han prevalecido las barricadas y las
protestas callejeras pese al estado de emergencia y el toque de
queda, hoy cientos de pobladores volvieron a tomar las calles
portando banderas, haciendo sonar silbatos y ollas para festejar
el acuerdo que deja en suspenso la venta de las compañías eléctricas
locales.
Mientras la gente cantaba, bailaba, gritaba y los automovilistas
hacían sonar sus bocinas, la policía y los soldados comenzaron
a abandonar sus puestos de vigilancia para dirigirse a sus
dependencias en medio de sonoras rechiflas de los habitantes.