| Entrevista
a Fermín Muguruza - Manifiesto independiente Difícilmente se puede
entender la evolución del rock en euskera sin
tomar a Fermin Muguruza como punto de referencia
fundamental; primero con Kortatu, luego con Negu
Gorriak, más tarde con Dut y actualmente al
frente de su Dub Manifest, el músico irundarra
ha trazado las líneas maestras de un estilo
personal y cada vez más abierto a todo tipo de
influencias, aunque siempre con el nexo común de
una actitud combativa y de resistencia
independiente que ha permanecido inalterable a lo
largo de su ya dilatada carrera.
Justamente ahora que se cumplen diez años de la
creación del sello Esan Ozenki, impulsado por
Fermin y que ha sido el catalizador de buena
parte del rock que se hace en Euskadi, él ha
decidido dejar sus funciones empresariales para
dedicarse exclusivamente a hacer música (y Esan
Ozenki se reconvierte en el nuevo sello Metak). Y
es que su febril actividad al frente de su último
proyecto, Dub Manifest (con el que ya ha
publicado dos álbumes, Brigadistak Sound System
y FM 99-00 Dub Manifest), con el que incluso ha
viajado a Japón, no le deja mucho tiempo libre.
Precisamente hablando de su experiencia japonesa
comienza esta conversación con Fermin Muguruza.
Lo de Japón ha sido algo muy especial. Nos han
atendido de una manera casi ceremonial,
respetuosa y abierta, y convirtiendo los tres
conciertos que dimos en tres fiestas. Luego me
pasé un día entero de entrevistas larguísimas,
y todo ello sin que la banda apenas fuera
conocida allá. La sensación fue muy parecida a
la primera vez que visitamos Latinoamérica:
conocer otras maneras de ver las cosas.
-¿Cómo fueron los conciertos?
El primero fue con otros siete grupos, en lo que
sería el equivalente al CBGB en Tokyo; el público
estaba un poco más de toma de contacto, pero
disfrutó y nosotros también. En el segundo ya
habúía funcionado el boca a boca y el
movimiento aumentó, y en el tercero la gente
botaba como en cualquier local de aquí,
disfrutando con la fiesta que montamos en directo.
-El público japonés tiene fama de ser muy
definido. ¿Es justa esa imagen?
Bueno, aceptaron muy bien nuestra música. Sí es
verdad que tienen un rasgo que ya no se da con
tanta frecuencia en Europa: la sectorización. Me
llamó la atención ese detalle; allí el que oye
punk no puede escuchar pop, pero nuestra
experiencia personal fue muy buena.
Particularmente, encontré muchas bandas de rock
buenísimas, así como artistas electrónicos. De
los primeros, Cornelius, por ejemplo, que tiene
algunos miembros de Pizzicato Five; de los
segundos, Towa Tei, ex miembro de Dee-Lite. También
me gustó mucho otro grupo con el que tocamos,
Three Peace, una especie de Rage Against The
Machine algo más grunge, con una bajista
impresionante que hipnotiza en escena, y un batería
que es un monje budista y toca a lo samurai.
Cuando vengan a Europa haremos cosas juntos.
-Da la impresión de que con tus últimos
proyectos se está ampliando tu público, aunque
quizás fuera más masivo el impacto de tus
bandas de antaño...
La sensación que me da es que estamos
contactando con más gente, quizá por un espíritu
más abierto y comunicativo, rompiendo los
prejuicios sobre cualquier tipo de música. Con
otros grupos tuve una repercusión grande, con el
tiempo te vas dando cuenta del impacto que tuvo:
todo el mundo me habla de Kortatu, todavía. Pero
fue una etapa, y ahora estoy en otra. Así de
simple.
-¿Cuál crees que es el peor problema del mundo
de la música actualmente?
La presión increíble para que se cumplan unos círculos
concretos del negocio musical. Me llamó mucho la
opinión reciente de Calamaro al respecto. Hay
que ser valiente para sacar cinco Cds como ha
hecho él; no sólo demuestra ser muy creativo,
sino que entiendo que está rompiendo el molde
disco-promoción-gira-otro disco. Naturalmente,
también me preocupa la concentración de poder
que va más allá de lo musical para controlar
también lo estético, las alianzas de los
grandes grupos mediáticos... Nos dicen lo que
hay que consumir y lo que no, y muchos se dejan
llevar.
-Pero tú no comulgas con esa rueda de molino...
Acabo de tener algunas ofertas de multinacionales,
e incluso recientemente una persona que siempre
fue íntegra, luchadora y crítica con todo eso
de inclinar la cabeza ante los poderosos, me
sugirió que lo considerase, que hasta
Chumbawamba había firmado con una multinacional...
No, tío, yo sigo aquí firme, las hachas no se
venden. Cuando has conseguido una dinámica y un
modelo de trabajo como el que tengo o tienen
jello Biafra o Fugazi, hay que mantenerse y ser
un poco referencia para toda esa gente con
proyectos interesantes que están aún por salir.
Ello no quiere decir que no haya gente muy buena
en multinacionales, te he mencionado a Calamaro y
hay muchos otros. Pero siempre hemos defendido el
circuito independiente, no tragar, demostrar que
podemos hacerlo, y ahí seguimos.
-En Napster se puede encontrar toda la obra de
Kortatu y Negu Gorriak, y algunas cosas de Dut y
del Brigadistak Sound System. ¿Qué opinas de
todo este asunto de la música gratis por
Internet?
Me lo dijeron el otro día. Bueno, me están
haciendo una propaganda muy interesante, y no
creo que se enriquezcan mucho, la verdad. Mira, a
partir del tercer disco de Negu tuvimos por
primera vez distribución en Latinoamérica, íbamos
allá a tocar y la gente nos conocía, se sabía
las canciones, porque se las habían pasado en
cinta y todo eso. No sé, no me gustaría que
alguien se lucrara a mi costa, pero tengo mis
interrogantes; realmente creo que ayuda más que
perjudica, aunque probablemente la SGAE no estará
de acuerdo. Pero te voy a decir más: antes no
podía comprarme los discos que quería, y antes
lo que hacíamos era copiar cintas; ahora son CD-R,
ha cambiado el soporte y la calidad, pero es muy
parecida la función. Hay mucho que discutir al
respecto. A mí me gusta más tener el compacto,
el cuadernillo, las letras... Soy de esa escuela,
pero quizá mucha gente pide el disco después de
grabar un par de temas en Internet, quién sabe...
-En una música tan variopinta como la que has
hecho a lo largo de tu carrera, ¿qué prima más,
lo reflexivo o lo pulsional?
Ahí soy bastante vulnerable. Intento que no me
condicione la realidad que me rodea, pero me
afecta: no sólo lo que me pase a diario o lo que
le pase a mi gente, sino por ejemplo ver un
telediario con mi hijo y que me empiece a
preguntar cosas; me gustaría ser Roberto Benigni
en La vida es bella y contarle lo del juego y el
premio del tanque, pero eso no es así. La
situación actual del mundo es muy cabrona. De
todas maneras, ahora intento trabajar las letras
de otra manera, utilizando más imágenes e
incluyendo muchas situaciones e ideas dentro de
una sola letra, para ordenar una maraña de cosas
en el mismo espacio.
-En tu faceta de aficionado o fan, ¿de qué
concierto has salido últimamente con la sonrisa
en los labios?
De uno de Buju Banton, en Francia. Es un músico
reggae que está recuperando el espíritu
combativo de gente como Peter Tosh, marcando la
nueva línea de esta música que ha pasado por
una etapa más comercial y ahora está otra vez
combativa, animando a la gente a salir de sus
miserias y luchar por sus derechos. Es una bomba
en directo, me quedé... Buf, el tío tiene una
actitud punk en el escenario, corre de un lado a
otro... Dos semanas antes vi en Biarritz a Toots
and The Maytals, imagínate, hice una versión de
ellos en el Brigadistak, 54-46 was my number, y
Sarri Sarri, con Kortatu, también sale de ellos.
Los he seguido toda mi vida, y también las
versiones que han hecho otros de sus temas, como
los Clash con Pressure drop, o los Specials con
Monkey man.
-¿A quién envidias en este negocio?
Hombre, envidiar... La verdad es que me gustaría
hacer una gira por Latinoamérica como la que está
haciendo Manu Chao.
-Esa tierra te tira mucho, ¿no? Es como un
reducto en tu constante huida hacia adelante...
Cuando veníamos ahora de Japón, nos miramos
todos en el grupo y nos dijimos: Ah, mierda,
ya estamos en Europa otra vez... Y lo solíamos
comentar también cuando volvíamos de Latinoamérica.
Aquello es increíble. ¿Huida? Son etapas bien
largas, pero el tiempo pasa muy rápido y a la
gente le gusta tener la percepción de lo que
pasa. Mucha gente me pregunta si aguantaré mucho
con este formato; pues no sé, ya veremos. Creo
que ahora viene una etapa larga con Dub Manifest,
aunque igual es la última mía para los directos.
Tan a gusto como estoy ahora no sé si se puede
estar...
Tomado de
Esquina Latina
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