| Un
golpe de estado con el sello de Otto Reich POR JEAN-GUY ALLARD
especial para Granma internacional
SUS huellas están por todas partes en el perímetro
del crimen. Desde la bochornosa campaña de
desinformación llevada a cabo por los medios de
comunicación privados venezolanos hasta el
asedio a la Embajada cubana en Caracas, la falsa
renuncia del presidente Chávez y su pretendida
solicitud de asilo en Cuba, todo lleva la firma
de Otto Reich.
El ex alto funcionario del régimen de Reagan,
compinche de los terroristas anticubanos más fanáticos
y, hoy día, increíblemente, responsable número
uno de América Latina en la Administración
norteamericana, ha manejado personalmente de
manera evidente el proyecto subversivo que
acaba de fracasar en Caracas.
Reclutado por la CIA en los banquillos de la
Universidad, Reich fue el especialista del engaño
durante la Administración de Ronald Reagan y de
su vicepresidente, un tal George Bush, ex
operativo y luego jefe de la Agencia Central de
Información.
Desde su Oficina de la Diplomacia Pública, Reich
dio cobertura a todas las operaciones más sucias
de la guerra en Nicaragua, enmascarándolas a
fuerza de difundir, por todos los medios, falsas
informaciones.
Cuando estalla el escándalo narco-contra mal
llamado Irán-Contra con el descubrimiento
de las operaciones de narcotráfico manejadas por
los terroristas cubano-americanos Félix Rodríguez
y Luis Posada Carriles, Reagan se vio forzado a
evacuarlo de la Casa Blanca.
LA EMBAJADA NORTEAMERICANA, FOCO DE LA
CONSPIRACION
Lo regala como embajador, a Venezuela, un gesto
de desprecio del cual muchos se recuerdan años
después en Caracas. Ahí se consagra a obtener
la liberación del pediatra matón y agente de la
CIA, Orlando Bosch quien se encontraba
detenido desde la desastrosa explosión en pleno
vuelo de una aeronave cubana, y a mafiar a
favor de los intereses norteamericanos,
particularmente con los círculos locales de
empresarios cubanos emigrados.
Reich, nacido accidentalmente en Cuba de un padre
austríaco y emigrado de muy joven en EE.UU.,
también establece su red en los círculos
castrenses ahí obtiene de una corte
militar una orden de liberación de Bosch,
y en los servicios secretos venezolanos, en los
cuales la CIA y la Embajada norteamericana tenían
bien ubicada su gente.
Esta misma Embajada norteamericana en Caracas,
donde radica hoy día el embajador Charles
Shapiro, ex jefe del Buró Cuba del Departamento
de Estado, quien, según él mismo confesó,
recibió regularmente varias semanas antes a los
principales conspiradores civiles del 11 de abril.
Desde su Oficina de la Diplomacia Pública, en la
década del 80, Otto Reich lanzaba falsas
noticias, tales como la de los cazadores Mig,
secretamente adquiridos por Nicaragua y
supuestamente listos para un ataque al territorio
norteamericano, y la de los indios misquitos
perseguidos por los sandinistas; además de
difundir rumores sucios para desprestigiar a
periodistas demasiado favorables a la Revolución
nicaragüense.
De manera evidente, Reich de nuevo se entregó a
su pasión por el periodismo "orientado"
a partir del 11 de enero, cuando Bush le entrega
su puesto, a pesar de la voluntad del Senado,
quien ni siquiera le otorga una audiencia.
Desde febrero, la prensa norteamericana habla de
un supuesto malestar en la Administración
venezolana. El Washington Post habló de "una
situación precaria y peligrosa", citando a
"un alto funcionario del Departamento de
Estado".
El 5 de febrero, el secretario de Estado, Colin
Powell, afirma, ante la Comisión de Política
Exterior del Senado, que "Chávez ha roto
con la democracia".
El 6, el director de la CIA, George Tenet, y el
asistente del secretario de Estado para
Inteligencia, Carl Ford, hablan frente al Comité
de Inteligencia del Senado de un "clima de
crisis".
El 7, el coronel Pedro Soto, ex ayudante de
Carlos Andrés Pérez, afirmando representar el
"75% de las fuerzas armadas", ataca públicamente
al Gobierno de Chávez (invitado por un "instituto
internacional", cliente de la CIA, él
visitará luego Washington y Miami, a donde se
encontrara el 11 de abril, celebrando
ruidosamente el "retorno a la democracia",
al lado de líderes terroristas cubano-americanos).
Así se desarrolla una escalada del engaño mediático,
a la cual se suma rápidamente, y siempre más
desvergonzadamente, la prensa venezolana privada,
que termina desarrollando, contra el Gobierno,
una campaña groseramente hostil. El diario El
Universal y las telemisoras Radio Caracas
Televisión, Globovisión y Venevisión ya
estaban activamente preparando el Golpe de Estado
mediático-militar, orientando la información y
hostigando sistemáticamente al Gobierno
Constitucional y al Jefe del Estado.
En las horas del Golpe de Estado, la misma
pandilla de la desinformación silenció al
Presidente en medio de un discurso al pueblo y
repitió mentira tras mentira, desatando
incidentes violentos, que luego servirán de
justificación a la operación subversiva.
Mientras tanto, representantes del nuevo "orden"
destruyen material de difusión de la televisión
estatal.
Luego, la camarilla de las comunicaciones lanza
descaradamente la falsa información según la
cual Chávez había renunciado, silencia toda
intervención pública de miembros del Gobierno y
destaca declaraciones favorables al criminal
Golpe de Estado, como la del embajador Shapiro,
quien declarara que "el 11 de abril fue un día
extraordinario en la historia de Venezuela".
Ya, en la mañana del sábado 13, ante más de 30
mil personas en una Tribuna Abierta de la
Revolución a la que asistió el presidente Fidel
Castro, en el municipio habanero de Güira de
Melena, el representante de Cuba ante la ONU,
Bruno Rodríguez, denunciaba con toda claridad la
campaña de desinformación de los medios de
comunicación venezolanos, al revelar: "La
verdad es que en Venezuela, ha tenido lugar un
Golpe de Estado y que una junta entreguista y pro
yanqui está usurpando, mediante la fuerza, el
poder que el pueblo venezolano entregó al
presidente Chávez con la esperanza de barrer,
con el ideal de Bolívar, décadas de injusticia
y corrupción".
Después de la falsa renuncia, seguían las otras
mentiras, entre ellas la de que Chávez había
solicitado refugiarse en Cuba, rápidamente
desmentida por La Habana.
La complicidad de los medios con los golpistas es
en realidad tan fuerte que cuando estos últimos
intentan sacar al Presidente prisionero del país
para llevárselo a EE.UU., se planificó
transportarlo a bordo de un avión privado,
matriculado en EE.UU. y propiedad de Gustavo
Cisneros, dueño de la cadena televisiva Venevisión.
Mientras tanto, CNN en Español se encadenaba con
Globovisión para terminar anunciando la toma del
Palacio de Miraflores por el pueblo y la Guardia
de Honor Presidencial... cinco horas después de
que ocurriera.
Mentira, engaño, violencia, terror: todo huele a
Otto Reich en este Golpe de Estado fracasado.
Hasta esa turba histérica de emigrados cubano-venezolanos
que rodeó durante varias horas la Embajada
cubana en Caracas, destruyendo carros y
amenazando entrar por la fuerza... antes de huir
al anunciarse el retorno del líder bolivariano.
Otto Reich, responsable de América Latina en la
Casa Blanca, servidor de la mafia de Miami y
protector de terroristas, no sólo tuvo un
triunfo demasiado efímero este fin de semana,
sino aprendió, por la práctica, que la voz del
pueblo es mucho más potente que un concierto de
mentiras.
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