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Vieques: Fuerzas militares de EE.UU libran guerra contra sí mismo y contra el
mundo


R. Rabin - CPRDV
Durante más de dos décadas en esta lucha de Vieques, hemos tenido muchísimas
oportunidades de compartir con gente en diversos lugares en Puerto Rico, en
Estados Unidos y en otros países, sobre los efectos del militarismo en las
comunidades. El impacto de las expropiaciones, los tóxicos militares, la
violencia de los soldados, el deterioro económico en áreas como Culebra,
Aguadilla, Salinas y Ceiba – para citar unos pocos ejemplos – tiene gran
similitud con la presencia militar en Vieques. Por años hemos compartido con
residentes de esos sectores para comparar nuestras historias y las estrategias
de lucha.
Lo que no conocíamos, hasta hace pocos años, fue el amplio y nefasto impacto del
militarismo estadounidense dentro de su propio territorio nacional y en los
muchos países donde EU tiene bases militares. Las fuerzas armadas de EU libra
una guerra contra si mismo, y en particular contra las comunidades afro
americanas, latinas, indígenas y generalmente – pero no solamente – contra las
comunidades pobres. La plaga del militarismo se extiende a los territorios de EU
como Guam, Hawaii, Alaska y Puerto Rico y se manifiesta en Japón, Okinawa,
Filipinas, Corea, Ecuador, Colombia y Panamá, entre otros lugares del planeta.
Los contactos del Comité Pro Rescate y Desarrollo de Vieques con organizaciones
pacifistas en Puerto Rico, Estados Unidos y a nivel internacional, nos ayudan a
ver el caso nuestro en un contexto más amplio. La participación de delegados del
CPRDV en conferencias sobre el militarismo en EU, Inglaterra, las Filipinas,
Corea, Japón, Okinawa, Washington DC, Nueva York, San Diego y en otros lugares,
nos permite conocer más de cerca los esfuerzos de organizaciones comunitarias
por terminar con la presencia y las actividades militares que violan los
derechos humanos de millones de personas alrededor del mundo. El CPRDV trabaja
con el Proyecto Caribeño de Justicia y Paz (Puerto Rico), el Proyecto de Tóxicos
Militares (EU), La Liga Internacional en Contra de la Guerra y el Movimiento por
la Reconciliación (San Francisco), entre otras entidades pacifistas, para
divulgar el caso de Vieques y para conocer más de cerca cómo el militarismo
afecta a otros pueblos. Vieques no está solo en esta batalla contra las fuerzas
de la destrucción.
Dentro del "territorio" estadounidense – en el continente norteamericano y
afuera – una red de bases e instalaciones trae la muerte y la destrucción de
comunidades enteras, a través de una descarada contaminación militar con la
mismísima lista larga de químicos cancerógenos que hemos visto en los informes
sobre Vieques – los metales pesados, nitritos, nitratos, RDX, uranio reducido,
entre otros. Bombas de gas mostaza, una arma química utilizada por Estados
Unidos en la Segunda Guerra Mundial, fueron desenterradas recientemente durante
un proyecto de construcción en Colorado. En Memphis, Tennessee, la población
civil, mayormente afroamericana, batalla contra el terrible impacto en la salud
que tiene un vertedero militar. En San Antonio, Texas, la recién cerrada base de
la Fuerza Aérea, Fort Kelly, se considera la raíz de altísimas cantidades de
casos de cáncer y otros males que surgen de la contaminación que por décadas se
ha producido allí. En Massachusetts, millones de galones de agua de importantes
acuíferos de una extensa zona de Cape Cod, han sido seriamente contaminados con
desperdicios de la base militar de Camp Edwards, donde varios destacamentos de
la Guardia Nacional entrenan durante más de medio siglo. En el mismo estado, el
pueblo Wampanoag lucha por lograr la recuperación ambiental y el control sobre
la isla de "Tequanomans". De gran significado espiritual, esta isla fue
bombardeada por la Marina durante décadas. Las familias de esta nación indígena,
residentes de un área cercana al bombardeo, sufren de los más altos niveles de
cáncer en toda la región.
En Alaska, estaciones de radar abandonadas con el fin de la Guerra Fría y el
cese de operaciones de espionaje dirigidas hacia Rusia, han dejado una enorme
cantidad de tóxicos en la tierra, en las aguas y en la cadena alimentaria de
miles de indígenas de esa región. En San Diego, California, decenas de
comunidades de gente humilde, mayormente de color –afro americanos, latinos,
indígenas, asiáticos – sufren las consecuencias de largos años de prácticas
contaminantes de los estilleros militares y de los desechos radioactivos de los
submarinos y portaaviones nucleares destacados en esa bahía. Pruebas militares
relativamente cerca de la capital federal de Washington, DC, en las facilidades
de Aberdeen, Maryland, han obligado a las comunidades adyacentes a tomar acción
para evitar que los tóxicos – incluyendo el uranio – llegan a sus traspatios.
Una serie de violaciones de niñas y otros actos de violencia perpetrados por
efectivos militares de Estados Unidos en Japón, Okinawa, Corea, las Filipinas y
Panamá, nos recuerda cruelmente de los relatos de las mujeres viequenses sobre
las hordas de marinos aquí en los años cincuenta y sesenta. La muerte del
anciano viequense, "Mapepe" Christian, de puños y patadas de varios militares
aquí en el sector Destino en 1952, se ha repetido – y sigue repitiéndose – en
zonas militarizadas por EU en casi todos los continentes. En Maehyang-ri, Corea,
los jets descansan solo los sábados y domingos. Todos los otros días sobrevuelan
por encima de la pobreza de los arrozales en camino al área de impacto a pocas
millas de los hogares de miles de coreanos.
La bahía de Manila y las cerradas bases de Subic y Clark en las Filipinas, donde
hoy miles de personas buscan rehacer sus vidas, se han convertido en algunos de
los lugares más contaminados de Asia – y el gobierno de los EU renuncia toda
responsabilidad para con la limpieza ambiental. Cosa similar ocurre en Panamá,
donde dejaron la Zona del Canal, pero también dejaron un legado mortal de
contaminación que incluye armas químicas en las selvas panameñas y uranio
dispersado en el suelo y aire.
Las diversas luchas del pueblo hawaiano por la paz y la desmilitarización,
comparten mucho con la lucha del pueblo viequense. En los años 70´s, cuando
nuestros pescadores paralizaron las maniobras del OTAN y fueron arrestados y
maltratados, los hawaianos luchaban por rescatar la isla de Kaho´olawe, una isla
despoblada pero de gran importancia espiritual y arqueológica. En el Valle de
Makua, se silenciaron los cañones del ejército de EU por algunos años, pero
quieren reiniciar sus prácticas. Los hawaianos luchan por defender Makua.
El militarismo estadounidense ha dejado una destella de contaminación, muerte y
violencia alrededor del mundo – y ha provocado una nueva onda de solidaridad
internacional de los pueblos opuestos a esa destrucción de la naturaleza, a esa
actitud arrogante y racista, a esa postura de irresponsabilidad y de
superioridad que resultan en las más horrendas acciones en contra de la
humanidad.
La lucha en Vieques no es única. Sin embargo, la exitosa campaña de
desobediencia civil pacífica y el amplio apoyo que se ha generado entre sectores
de la comunidad puertorriqueña y estadounidense que generalmente no se unen, ha
tenido importantes repercusiones. La atención que hemos recibido en estos dos
años de intensa batalla, combinada con una historia de décadas de lucha, obligan
a otras comunidades que luchan por la paz a mirarnos, a pedirnos ayuda, a
aprender de nuestros éxitos y fracasos. Los residentes de Maehyang-ri, Corea, se
llaman ellos mismos – EL VIEQUES DE COREA!.
Nosotros tenemos que hacer igual – aprender de los múltiples ejemplos de otros
pueblos que luchan con gran dignidad y con mayores o menores éxitos en contra
del mismo enemigo y a favor del mismo ideal.
El general estadounidense, James Jones, dijo recientemente en una entrevista en
el Pentágono, "Me preocupa el efecto que pudiera tener si somos obligados a
salir de Vieques, no solo por nuestros entrenamientos domésticos, sino por el
acceso a nuestras bases internacionales. Desde Okinawa se ve lo que pasa en
Vieques y llegarán a ciertas conclusiones sobre eso."
Vieques es Okinawa. Vieques es Makua. Vieques es Filipinas. Vieques es
Maehyang-ri. Vieques es la Zona del Canal. Vieques es Alaska, Camp Edwards,
Memphis, San Antonio, San Diego… Por los niños de Vieques, por los niños de
Hawaii, Filipinas, Okinawa, Memphis, San Antonio, San Diego y Massachusetts,
seguimos en esta lucha hasta terminar con el militarismo deshumanizante, hasta
que haya paz en Vieques, hasta que haya paz para tod@s.
Vieques, 2 de septiembre de 2001.
NUESTRA AMERICA